sábado, 22 de febrero de 2014

¿Volver a Creer?

Esta semana estuve viendo unos tuits de alguien que mencionó haber vuelto a creer en el mundo por algo que vivió, traté de encontrar quién era y recuperar eso que escribió pero no fue posible, las ideas quedaron en el ciberespacio y dando vueltas en mi cabeza, me pregunté si yo creo en el mundo... ya han pasado como 5 días pensado en eso y...

Durante las primeras horas dije que sí, porque hay miles de personas ayudando a otras a superarse, porque hay costumbres tan lindas como servir de guía al forastero sin esperar nada a cambio, porque he visto cómo la gente toma consciencia de sus derechos y deberes, porque hay jóvenes que quieren ser maestros.

Pero luego de un tiempo comencé a pensar que no, que no creo en el mundo, que hay mucha maldad por ahí rondando, que hay personas muriéndose de hambre mientras la producción de cereales aumenta, que los robos a los ciudadanos de a pie son hechos por otros ciudadanos de a pie, que la gente se queja y se queja pero no construye con el ejemplo.

La pregunta sigue ahí, retumbando en cualquier momento de silencio, pero poco a poco se resuelve el dilema y hoy noto que he encontrado varias razones para darle más fuerza a la idea de volver a creer en el mundo, porque tal vez sea la única manera de darle sentido a mi vida y no simplemente esperar a que pasen los días hasta que llegue el inevitable destino fatal.

No es que antes de esta revelación de la semana no creyera en algo, es sólo que me aferraba a la incredulidad por ser un modo más seguro para asumir los sucesos dolorosos de la vida, pero ahora sé que el momento de emprender un camino blindado ante los ataques de El Sistema y sus vasallos ha llegado.

Porque tengo claro que es posible aunar esfuerzos entre personas con intereses similares, porque el inconformismo de las masas ha producido cambios pequeños pero trascendentales, porque hay miles de personas interesadas en compartir sus experiencias sólo para que otras también puedan vivirlas, y aunque siempre existirán intereses que busquen apaciguar el ánimo de colaboración sólo queda afrontar el miedo y avanzar con la certeza de que son posibles mejores condiciones para todos que sólo se alcanzan por voluntad propia.

Entonces sí, volví a creer, pero más que en el mundo en sí, en las personas, en mí, en la capacidad de crear, en la voluntad de construir, en la posibilidad de sentir alegría pese a la adversidad, en un mundo de posibilidades porque darse por vencido es igual que suicidarse.

Y como en las últimas entradas dejo aquí esta canción que sin duda tiene un mensaje... para mí,  inspirador.

Infiltrados por el Terrorismo - 1280 Almas

domingo, 16 de febrero de 2014

Manifiesto

Desde hace tiempo tenía pendiente escribir algo así como un manifiesto de vida, la razón es simple: a veces necesito recordarme cuáles son mis motivaciones para vivir.

No es que esté triste o al borde de un episodio depresivo, es que en este mundo convulsionado es muy frecuente estar en modo ´piloto automático´ sin que ello derive en una verdadera satisfacción personal por lo que se hace.

Eso me ha pasado en muchas ocasiones, es como si la rutina fuera más fuerte que el propio hecho de ser feliz con la cotidianidad, como me dijo mi mamá un día "rutina suena a ruina" y no hay nada más patético que esperar a que pasen los días sin la esperanza de buscar o encontrar algo que motive.

Sin más preámbulos dejo consignado lo que para mí es el motor de mi vida:

* DisciplinaCompromiso - Dedicación: siempre me quejé de no ser disciplinada y luego de no tener el suficiente compromiso con las cosas, sin embargo, ahora sé que si ocupo más tiempo en lo que me interesa cada vez seré mejor en ellas.

* Perseverancia: claramente es un propósito que va de la mano con el anterior, porque aunque en ocasiones decaiga quiero terminar lo que comienzo y mantenerme en lo que pienso... y si cambio de opinión o desisto sólo será por que es lo mejor y no por desidia o por llevarle la corriente a alguien.

* Voluntad: quiero hacer las cosas con más disposición y cariño... hacer lo que amo y amar lo que hago.

* Alegría: si algo he aprendido es que una sonrisa abre puertas y una carcajada alivia una pena, así que llamaré retos a los problemas para superarlos de la manera más relajada y aprender lo que la vida me quiera enseñar... como dice una canción "de pie viendo al frente, de pie, siempre de pie" (Sistema Solar - Sin Oficio).

* Fitness: luego de comprobar los grandes beneficios de hacer ejercicio y comer sano no me queda más que retomar las buenas prácticas para tener una vida saludable.

Pero la más importante de todas, que descubrí hace unos meses y la he mencionado siempre que me ha sido posible, es que "la felicidad es el viaje y no el destino".

Dejo hasta aquí estas consignas que son y serán el norte de mi vida... seguramente se ampliarán...