jueves, 22 de agosto de 2013

Dolor de Ruana

Por supuesto rechazo todo tipo de violencia, en mi trabajo he sido amenazada, intimidada y agredida verbalmente, por eso no justifico que haya vandalismos o que en medio del furor de una protesta legítima se atente contra la vida e integridad de quienes cumplimos con un papel por estar del lado en el que la situación económica nos puso... pero como ciudadana no puedo quedarme al margen de la situación por la que pasan miles de campesinos.

La mayoría de colombianos llevamos tierra en las uñas, hemos construido nuestras vidas basados en una herencia campesina que nos liga a la actividad más dura que, a mi modo de ver, hay en la vida, el campo. Levantarse sobre las 4 de la mañana a ordeñar, volver a la casa a desayunar, salir a revisar los cultivos, desyerbar, llevarle pasto a las vacas, sacar la yuca, bajar los plátanos, recoger el café, darles de comer a las gallinas, pasar los bueyes y si no hay arar con azadón, regresar por el almuerzo y luego retomar lo que faltó del trabajo de la mañana, amarrar los terneros y sobre las 6 de la tarde ir a casa para descansar de un arduo día al viento, al sol y al agua... así cada día, excepto cuando hay mercado porque es el momento de vender lo que se pueda y comprar lo que haga falta.

¿Quién en una ciudad o en una zona urbana quisiera tener ese trabajo? tal vez muy pocos, tal vez ninguno, sin embargo, la indiferencia se apodera de nosotros y nubla nuestros ojos con el reality de moda, la vida social o la rutina ¡qué triste! sólo nos resignamos a quejarnos, ya estamos acostumbrados a eso, finalmente se va a calmar y "mientras conmigo no se metan no me afecta", ¡qué equivocación tan grande! el efecto del Paro Agrario empezó con incremento en los precios de los alimentos y puede ocasionar desabastecimiento, pero qué importa, de todas formas ya consumimos alimentos importados, que las grandes superficies nos sigan invadiendo con sus frutas y verduras seleccionadas ¡qué más da!

Yo apoyo el Paro Agrario, considero legítimas las causas que lo motivan, leí la Resolución 970 del ICA y como ya lo dije en Facebook, aunque entendí poco considero un atropello no poder utilizar las pepas de una fruta para sembrar otras si no está certificadas... si soy culpable por querer tener aguacates en la finca de mis abuelos pues que me judicialicen, porque de lo contrario no va a ser posible cumplir lo más fácil de la consigna ´sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro´.

Durante esta semana he estado manifestando a viva voz, a pesar de los inconvenientes que eso me pueda traer, mi sorpresa por el poco apoyo citadino a las protestas de los campesinos, no es que quiera que sitien la ciudad, que asalten los supermercados o que la situación lleve a un toque de queda, es que no puedo creer que  a la marcha del 20 de agosto en Bogotá sólo hayan asistido 300 personas o menos, no entiendo qué pasó con esos estudiantes que el año pasado marcharon por la reforma educativa, dónde están las masas que se quejan del Estado constantemente, yo no lo puedo hacer, pero dudo que tantos tengan impedimentos laborales.

Al parecer todo se ha quedado en un ciber apoyo, en una indignación virtual que al Gobierno no le afecta y que no tiene mayor trascendencia porque se olvida tan pronto se cambia de canal, de dial o se cierra la sesión porque el problema no sólo es por este Presidente sino por el anterior y el anterior y el anterior y el anterior, por nuestra profunda resignación hacia la realidad en que vivimos, por ese desprendimiento cultural que hicimos con el campo, porque a fin de cuentas la educación sólo nos ha inculcado obedecer pero nunca levantarnos a protestar hasta lograr que se oiga nuestra voz sin que se nos tilde del guerrilleros.

Yo, que era la más diva citadina wannabe de mi círculo social, con el tiempo he entendido y agradecido tener origen campesino, la conexión con la tierra va más allá de la producción, es algo que alimenta mi alma así mi cuerpo no lo tolere muy bien, por eso hago lo que puedo para defender ese legado: escribo esta entrada, separo las basuras en la fuente, construyo ladrillos ecológicos y reutilizo materiales y usted ¿qué hace por este País?



domingo, 11 de agosto de 2013

Autodescripción

Esta semana tuve algunas conversaciones que me llevaron a pensar en el tipo de persona que soy, en varias oportunidades escribí o dije "para serte sincera" y "es mejor ser honesta", como no todas mis opiniones fueron bien recibidas me inquietó que los interlocutores que oyeron o leyeron esas frases se sorprendieran porque si en algo me conocen saben que soy así, frentera, que no me gustan los rodeos y que uno de mis lemas de vida ha sido "prefiero un solo golpe que duela mucho y no varios que duelan poquito".

Tal vez sea porque llevo en mis venas sangre santandereana, de ahí puede que se haya derivado mi constante inconformismo, la forma directa de hablar y algo del temperamento, es que no es estereotipo que que los de esas tierras dicen las cosas como son y sin tanto adorno, y como mi familia materna de El Socorro me tocó el gen Rebellío Comunero y un aire de esa fama de bravas que tienen las mujeres de esa provincia, aunque parezca redundante pues al que no conoce una santandereana todas le parecen así.

Yo me siento orgullosa de ser así, me costó entenderlo porque a pocos les agrada la franqueza, porque muchas veces la mentira nos encierra en una burbuja de placebo que cuando se estalla duele más que la verdad misma. Eso no significa que no sea sutil al decir lo que pienso pero ese habladito golpiado es una herencia difícil de disimular y menos luego de alguna conversación con mis primos o tíos maternos... porque además tengo una doble personalidad debido a que durante el colegio me eduqué en Bogotá pero en las vacaciones me crié en la casa de mis nonos (abuelos) bajo el mando de mis tías y las chanzas de mis tíos con las cuales aprendí a responder con burla para no ser el centro de ellas.

Debo reconocer que hubo una época en la cual procuré ser dulce y tierna, casi logro convencerme de que podía ser mi verdadero yo pero no funcionó, luego de un tiempo volvió a surgir ese tonito que mezclado con el acento rolo me hace parecer un tanto soberbia e intimidante, no sólo es que yo lo piense, es que me lo han dicho en varias oportunidades, eso sumado a que tengo un espíritu inconforme me lleva a hacer comentarios agudos y a tener episodios de honestidad que generan risa o rechazo dependiendo que tan personal se los tome mi interlocutor.

El problema de ser así es que no tolero el caos reinante o que alguien quiera imponerme algo, por eso me quejo, protesto y ´no me dejo´, de verdad no soporto la idea de dejarme avasallar por El Sistema, por eso vendí mi carro, cancelé todas mis tarjetas de crédito (excepto una, por si acaso), no le debo nada a los bancos, evito pagar con tarjeta de crédito y si lo hago es a 1 cuota y hace unos días me retiré de Claro.

Mi teoría es que esas raíces santandereanas me llevan a ser radical, por eso mismo no tengo muchos amigos, y si me siento ofendida por alguien lo saco de mi vida, de mis contactos de celular y de Facebook, no me interesa que sepa de mi, así de simple, me lo han criticado pero ahí sí ni modo.

Es un tanto extraña esta descripción de mí misma, tal vez es sólo una forma de validar que seguiré siendo así, siendo sincera así genere polémica porque creo que el día que no lo haga será porque el mundo por fin es un buen lugar para vivir o porque estoy muerta.

Dejo aquí el video de la canción Breve Descripción de Mi Persona de El Cuarteto de Nos, que bueno... dice un poco de mi también.



martes, 6 de agosto de 2013

Una Rola en Argentina - Segunda Parte

Retomo algunas de mis anécdotas en el País del Che Guevara que para sorpresa mía no es idolatrado por las masas y menos en la ciudad donde nació, no soy la más revolucionaria pero me impactó que en Rosario no hubiera muchas muestras de orgullo por ser la cuna de este personaje histórico, es más, al ir a la ´Casa Natal´ que indicaba el mapa turístico la ironía de El Sistema se hizo evidente... el lugar ahora es ocupado por una aseguradora multinacional española, fue decepcionante verlo.


Rosario, Argentina, Calles Entre Ríos y Urquiza.
Luego para pasar el trago amargo fui con mi amiga a una tienda de la "gran cadena internacional de café" Starbucks para aprovechar el wi-fi ¡súper mochilero el plan!, aunque sin duda acceder a Internet a través de estos sitios o los restaurantes de hamburguesas del Tío Sam fue mi salvación para ubicarme y llegar a los lugares que quería conocer en Argentina, porque sí claro está la Guía T que muestra los planos por cuadrantes pero cuando las calles llevan nombres de ciudades, países y personajes destacados es muy difícil saber uno dónde está... que pase por Uruguay y llegue a Talcahuano, gire por Tucumán hasta encontrar la Avenida Leandro Alem... no eso es muy complicado cuando el máximo nivel de dificultad en Bogotá es que el número lleve Sur, Este o se le añada una letra, y eso que en ocasiones preguntaba cómo llegar pero como hablan tan rápido a veces no les entendía, con decir un día escuché Santiago Lechero en lugar de Santiago del Estero, obvio no estaba acostumbrada a ese sistema.

Y hablando de costumbres y de lenguaje por supuesto no faltaron las frases que en colombiano son una cosa y en argentino otra, ya sabía que coger es interpretado como "realizar el acto sexual" según lo define el Diccionario de la Lengua Española por lo cual debía salir temporalmente de mi vocabulario pero al verme perdida en un bus fue inevitable preguntarle al conductor "qué bus coger", supongo que mi cara de angustia y mi acento extranjero lo llevaron a indicarme la ruta sin mostrar burla, aunque con tantos colombianos allá puede que ya lo asocie con agarrar. 

También me habían dicho que evitara decir ´me regala´ cuando fuera a pedir algo por lo que había que pagar porque allá no es una vaga expresión y se lo toman literal así que pueden salir con la frase "aquí no se regala, aquí se paga", lógicamente me pasó pero tuve la fortuna de dar con una mesera que entre risas dijo "tranquila, yo trabajé en Costa Rica y sé que allá se usa para ordenar, aquí no, aquí te regañan", menos mal fue así y no tuve que pasar por ese escarmiento.

Algo que me pareció muy curioso es que todo el mundo se saluda con un ´hola´, yo me sentía muy rara cuando decía buenos días, buenas tardes o buenas noches, allá eso no se usa, entonces me apropié del saludo hasta el punto en que el día que volví fui a un supermercado y al decir ´hola´ cuando iba a pagar la cajera me respondió con un distante ´buenas tardes´, parece tonto pero esas son las cosas que hacen magnífico el lenguaje y extraordinario el bagaje cultural.

Bueno ya termino aquí porque el sueño me vence y aunque había seleccionado algunas anécdotas ya mi memoria no las registra, no sé si me dé para una nueva entrada...