Que hay día para todo puede ser cierto, pero fechas conmemorativas como el Día de la Tierra y el Día del Idioma son dos de ellas que considero no deben pasar desapercibidas, no pueden ser un día más del año, no porque ´toque´ celebrarlas sino porque permiten reflexionar y actuar en torno a su significado.
Hasta hace muy poco para mí el Día de la Tierra sólo era un lejano recuerdo de las fastidiosas carteleras que se hacían en el colegio, que contrario a sus mensajes ocasionaban gastos innecesarios de papel, marcadores, témperas, colbón, etc., aunque desde que entendí que todo genera impacto en el ambiente creo que este día ayuda a que las personas sean conscientes del uso que hacen de los recursos.
Muchos piensan que los esfuerzos individuales son insuficientes porque son las multinacionales las que acaban con nuestro planeta, pero y si 7 mil millones de personas nos ponemos de acuerdo para cuidar la naturaleza ¿no será posible transformar el pensamiento de aquellos que mandan en esas compañías? pienso que sí, me niego a creer que seamos tan inútiles como para no generar esos cambios.
Por supuesto falta, falta mucho, se necesita que aquellos que desean procrearse o que ya lo han hecho den ejemplo, no porque sean los únicos sino porque la decisión de traer a alguien a este mundo está acompañada de la idea de ´un futuro mejor´ y a esta velocidad de consumo desmedido va a ser complicado que su legado disfrute de lo que hasta hoy nosotros hemos tenido.
Hay cosas tan fáciles como desconectar el cargador, no dejar los electrodomésticos enchufados mientras no se utilizan, aprovechar la luz día, apagar la pantalla del computador a la hora del almuerzo, separar el papel y los plásticos limpios de los residuos orgánicos, no se necesita pensar mucho para llevar a la acción eso de cuidar al planeta.
Y hablando de pensar, qué mejor manera de transmitir lo que a uno se le pasa por la cabeza que a través del lenguaje, lo único que definitivamente nos diferencia de los animales, si bien con eso de la globalización cada vez es más común que todos hablemos distintos idiomas, lo único que muchos quisiéramos es que por lo menos la gente haga buen uso de la lengua materna, para hablar y para escribir.
Es que es inconcebible que ese trabajo que hicieron los profesores del colegio se pierda sólo por moda, por mala memoria... en realidad no encuentro razones porque si nos dijeron que únicamente al principio de una oración la primera letra de la primera palabra va en mayúscula ¿por qué HaY GeNtE QuE EsCrIbE AsÍ?, ¡cómo es posible que otros tantos pretendan kambiar la C y la Q por la K en kuanta frase kepa porke kasi no se usa en el espaniol!
De verdad no entiendo por qué tanta gente que ha pasado por buenos colegios y universidades dice hubieron en lugar de hubo, han habido a cambio de ha habido, demen y no denme, eso no puede ser, que una persona con buena educación cometa esos errores me parece increíble.
No pretendo ser la neurótica del idioma, todos nos equivocamos, obviamente hay momentos en los que el afán no nos deja razonar, las letras con las palabras se confunden y decimos cualquier barrabasada, pero no debe ser la regla o la razón para burlarnos de los que dicen tatsi, étsito, ocservar, doptor o tantas otras frases y palabras pues muy seguramente esas personas no saben pronunciarlas de manera correcta por su escaso nivel educativo.
Y aunque no es fácil corregir a las personas hay que tratar de hacerlo con el mayor amor o consideración posibles, no podemos permitir que nuestro idioma (el que aprendimos por la fuerza de la espada) se degenere al punto de no entendernos, si nos damos cuenta es lo único que nos une a nuestras raíces porque es difícil que nuestros abuelos entiendan un XOXO, un Thanks o un Ciao al saludar, como dijeran en algún programa radial de finales de los 90 "no le demos en la jeta a nuestro idioma".
Comparto unas fotos sobre mis aportes a la preservación de este planeta para sus hijos, si tanto los quieren contribuyan en algo.
Separación de papel
(se lleva a una bodega para reciclaje)
Recolección de tapas para reciclaje
(ayuda para tratamientos a niños con cáncer)
Ladrillos ecológicos
(plásticos y papel químico en botellas)