Fue una tarde lluviosa y la noche prometía serlo; la luz se había ido, las velas eran su única compañía, un aire de misterio y desolación rondaba por entre las habitaciones... todo era muy confuso... de repente exclamó: ¡Parece una noche de Halloween! ¡Qué divertido! pero no sabía lo que en aquella noche iba a suceder.
En un momento se dirigió a la biblioteca, pero al verse tan solo prefirió volverse a su habitación sin su libro de cuentos de terror preferido... Todo transcurría normalmente hasta que escuchó un ruido ensordecedor que irrumpía bastamente el silencio puro de aquel lugar, él no sabía qué era.
Se asomó a la ventana para ver de dónde provenía, pero no vió nada, nada, absolutamente nada; todo a su alrededor eran sombras negras y perversas, unas burlonas y otras altivas, todas tenían un único interés.... atraparlo y llevalo al mundo de las sombras.
Angustiosamente cogió el candelabro que había cerca, trató de iluminar a las sombras pero ellas audazmente se retiraban, sentía miedo, no hallaba qué hacer, estaba perdido, iba a terminar en el mundo de las sombras.
Una de ellas lo tomó por la espalda, lo arrastraba por el piso de la habitación y cuando estaba a punto de llegar a la puerta del armario, donde quedaba el mundo de las sombras... llegó la luz.
Algún día de 1999.
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