Mañana de sol
ardiente calor,
lluvia que evade la ciudad,
viento que no llega a refrescar.
Es un monstruo que nos invade,
viene a nosotros sin pensar,
se aloja en muestra ciudad,
no nos deja respirar.
Nos asfixia sin saber,
presiona nuestro corazón,
nos hace débiles en amor
y muchos le llaman desarrollo.
A costa de quién tenemos que vivir bien,
es una obligación contaminar
y así mismo progresar
para por fin estar bien.
Junio de 2000.
No hay comentarios:
Publicar un comentario