Siempre he dicho que hay pocas cosas que me hagan sensible y los que me conocen saben que no lloro por cualquier bobada pero hoy quisiera llorar aunque estoy demasiado racional para hacerlo, no vale la pena, mañana debo trabajar y no quisiera que me vieran con los ojos hinchados y la mirada perdida.
Desde hace un tiempo sé que hay caminos que ya finalizaron pero por terquedad de la vida no he dejado de transitarlos porque aunque quiera cuando hay una puerta que medio se abre aparece una brisa que aunque leve la cierra y no me deja otra opción que seguir en ese camino ya recorrido.
Por cosas de la vida hoy recordé lo mucho que me molestan muchas decisiones corporativas pero sobre todo la actitud de consuelo tonto que dan algunos como si con eso aliviaran los atropellos que otros han generado... y para exacerbar mi temperamento me di cuenta que me dejé llevar por una situación a la que debí ponerle freno desde que comenzó lo cual me demuestra que a veces de los errores no se aprende.
Me molesta el grado de ingenuidad que puedo tener ¡como si las cosas o las personas fueran a cambiar!
Sé que nada es azar pero no entiendo qué más lecciones tengo que aprender, qué más tiene que pasar para lograr una vida medianamente estable y feliz, yo que creía que todo iba bien, pues ya veo que la vida se encarga frecuentemente de recordarme que no hay tal cosa como la felicidad sino momentos felices que hay que atesorarlos para los largos ratos de insatisfacción.
Termino aquí porque como la asalariada que soy mañana debo madrugar y no me puedo dar el lujo de llegar tarde o exponerme a que me saquen... a falta de licor mejor me duermo para no pensar.
Me molesta el grado de ingenuidad que puedo tener ¡como si las cosas o las personas fueran a cambiar!
Sé que nada es azar pero no entiendo qué más lecciones tengo que aprender, qué más tiene que pasar para lograr una vida medianamente estable y feliz, yo que creía que todo iba bien, pues ya veo que la vida se encarga frecuentemente de recordarme que no hay tal cosa como la felicidad sino momentos felices que hay que atesorarlos para los largos ratos de insatisfacción.
Termino aquí porque como la asalariada que soy mañana debo madrugar y no me puedo dar el lujo de llegar tarde o exponerme a que me saquen... a falta de licor mejor me duermo para no pensar.
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