domingo, 2 de junio de 2013

Oír el Silencio

Llevo casi dos horas sin hablar, estoy en mi casa y no hay nadie alrededor, es un tanto extraño pero también liberador, tener la posibilidad de escuchar el silencio ha resultado de las cosas más bonitas que he experimentado en los últimos años.

Luego de haber trabajado en un lugar al que asisten un promedio de 400 personas diarias, donde los niños pequeños se desesperan de esperar y sólo tienen el llanto para expresar su molestia, donde la entretención de las personas es escuchar la televisión tal vez con la única esperanza de olvidar que están allí horas y horas, donde la algarabía era tanta que en ocasiones había que gritar para poder comunicarme con los demás, aprendí apreciar el silencio.

En este mundo congestionado es casi un placer invaluable abstraerse del contexto y dejarse llevar por los sonidos sin tener que intercambiar argumentos con otro ser humano, sólo con el ánimo de observar con los oídos y sentir con la mirada.

Es un estado que me produce no sé, felicidad, si quisiera ponerle una etiqueta así lo llamaría: felicidad, son momentos escasos donde no hay otra voz que mis propios pensamientos en un acto casi egoísta de introspección en el cual no existe algo más que el mundo en su mínima expresión: un perro que ladra, los carros que pasan, el viento que rechina contra las ventanas, un pájaro que canta y el tic tac de un lejano reloj… ah y clic cada vez que tecleo en este computador.

Para algunos será raro pero me gusta oír el silencio, casi siempre ocurre en soledad pero es algo lindo en compañía, cuando no hay presión por hablar o utilizar la música para evitar la incomodidad que a algunos les genera dejarse llevar por sus demás sentidos, es posible que para algunos sea aburrido pero luego de pasar más de 40 horas semanales oyendo ruido no hay nada mejor que callar.

1 comentario:

  1. Me encantó Caro. Y no creas, no tiene nada de raro porque me siento altamente identificado con ese sentimiento. Es más, a ratos considero que el silencio es lo que nos hace falta. Que personajes que escribieron grandes novelas, o que produjeron grandes cosas en general, requirieron de la inigualable paz que brinda el silencio para hacer lo que hicieron.

    Eso sí, no concuerdo contigo cuando afirmas que tu lugar de trabajo sea un lugar donde "hay que gritar para poder comunicarse". Precisamente ahí reside el problema: Si se requiere grito, si se necesita que uno eleve su voz para jerarquizarla por encima de la del otro, no hay comunicación.

    Cada vez disfruto más tu blog! Me dan hasta ganas de escribir más...haha! :D

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