Nunca me había sentido diferente hasta que me empezaron a asociar con los orientales, jamás me había dado cuenta, yo era simplemente una colombiana más, no sé cómo fue que descubrí que sí, que tengo los ojos rasgados y facciones no tan mestizas, además de ser más que blanca como amarilla.
Un día, como en 2006, fui con mi hermana a un almacén de variedades chinas, me puse un sombrero y parecía una vietnamita lista para recoger arroz. Tanto que ella me dijo que había aprendido a hablar muy bien español.
Otro día, iba en un bus de transmilenio, sentada como cosa rara, había una señora de pie con una mata, me ofrecí a llevársela y de inmediato me preguntó de dónde era, le dije "de aquí" y ella muy sonriente me dijo "pareces como coreana".
Hace dos años estaba pensando en el disfraz de halloween y la idea de una compañera fue "deberías disfrazarte de sailor moon, ya tienes los ojos".
La semana pasada que me maquille, casi nunca lo hago, me dijeron "si fueras más blanca te verías como una geisha".
Pero con todo y eso no, mi única relación con el lejano oriente es la obsesión de mi papá con los programas sobre la guerra de Vietnam, una compañera del colegio que es de Corea del Sur y que obviamente fui fiel televidente de Sailor Moon.
A mí me parece muy divertido, a propósito, alguna vez también me dijeron que parecía francesa dizque porque tengo la nariz respingada, yo sólo pienso que tengo presencia internacional y sonrío cada vez que alguien sale con una nueva ocurrencia sobre mi origen.
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