sábado, 16 de febrero de 2013

Maldito Consumismo

Odio ser pobre, es horrible no poder hacer lo que quiero por no tener con qué pagarlo, cuando era adolescente creía de manera ilusa que no todo se trataba de dinero y que lo más importante era el amor, de la familia, del novio, de los amigos, del que fuera, pero como obviamente ya dejé la ingenuidad, estoy cada día más convencida de que sin plata la vida no se puede vivir.

Tal vez muchas de las cosas que quiero son simples caprichos, no son necesidades básicas, pero a medida que uno crece le cambian los gustos y los intereses, se empieza uno a convertir esclavo de algunas cosas sin las que ya no quiere estar y entonces se le convierten en necesidad.

El problema es de las expectativas, nos dicen que aprendamos inglés pero para qué si las posibilidades de viajar a algún país de habla inglesa, Estados Unidos por ejemplo, son remotas a menos que uno cuente con 6 millones de pesos para los pasajes de avión, nos obligan aprender geografía e historia para ilusionarnos con que algún día conoceremos Grecia para ver el lugar donde comenzó la cultura occidental pero el hacerlo puede significar gastarse los ahorros de toda la vida, eso si se tiene la posibilidad de ahorrar porque con la miserableza de sueldos que le pagan a un empleado en este país casi nadie puede hacerlo.

Es muy triste darse cuenta que por más avances que ha tenido la humanidad cada vez estamos más lejos de llegar a otros lugares con nuestro cuerpo porque es más barato pagar los 40 mil de Internet mensuales que pagar 5 millones de pesos por conocer Buenos Aires y sus alrededores.

Y ni qué hablar de tener un lugar dónde meter la cabeza, con el precio de la finca raíz en Colombia me tocará esperar a que mis papás me hereden el apartamento donde hemos vivido casi toda la vida porque no hay manera de comprar algún inmueble, con el sueldo que me gano y con las proyecciones de los bancos tengo la gran posibilidad de comprar algo de 90 millones, financiando 60 millones a 15 años en módicas cuotas de 800 mil pesos, algo así como 1.5 salarios mínimos, y teniendo por mi parte los otros 30 millones.

¿y cómo de dónde voy a sacar 30 millones de pesos? si desde que salí de la Universidad hubiera ahorrado 350 mil pesos tal vez, pero en muchas ocasiones eso ha sido más del 20% de mi sueldo, es decir, el doble de lo aconsejan ahorrar mensualmente, mejor dicho, imposible... y bueno ¿dónde se consigue un apartamento de ese precio? en Bogotá no hay dónde o tal vez sí pero en las zonas más deprimidas e inseguras, en el resto de la ciudad un apartamento no baja de 200 millones, eso es más de lo que me he ganado en los 7 años que llevo trabajando.

Para muchos llevamos algunos años en una senda de crecimiento económico que a mi modo de ver lo único que ha hecho es llenar de dinero a algunos pocos porque la pobre clase media cada vez está más presionada a bajar su calidad de vida presa de los impuestos, la valorización y la burbuja económica en la que creo que estamos porque de no ser eso no se puede explicar que haya restaurantes que cobren por un caldo de costilla 25 mil pesos o que por una milhoja haya que pagar 8 mil. 

El problema es que hay gente dispuesta a pagar semejantes precios. Para muchos tal vez sea normal, pero para mí, que soy una simple asalariada, es muy frustrante ver cómo tengo que dividir mi sueldo entre gastos básicos como transportes, comida y vestuario, cosas que son parte de la vida pero que no me motivan tanto como viajar por ejemplo, lo cual hace mucho no hago porque cualquier paseo de 3 días me puede costar una semana de trabajo.

Lo peor es que en todas partes nos venden ese mensaje de superación académica y económica que no es más que una farsa porque siempre habrá una élite que se encargue de recordarnos que somos sus súbditos y que lo máximo a lo que podemos aspirar es a que no nos rematen el apartamento por no pagar algunas cuotas o a ir a algún bar a pagar 7 veces lo que vale una cerveza en una tienda.

Al final puede que ésto sea sólo un episodio de rabia por culpa del consumismo y la publicidad que de vez en cuando vuelven a ilusionarme con que todo ser trata de voluntad pese a que estoy convencida de que la vida es lo que toca y no lo que uno quiere.

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