jueves, 3 de enero de 2013

Morbosos asquerosos

Había pensado que la primera entrada de 2013 fuera algo relacionado con el fin y el comienzo de año, pero después de leer varias columnas hablando de lo mismo creo que es un cliché de temporada así que decidí cambiar drásticamente de tema para expresar lo que me producen los piropos y el morbo machista.

Sólo una mujer sabe lo fastidioso e insoportable que es que un tipo (joven, viejo, lindo, feo) le diga a uno cualquier frase con insinuación sexual y mucho peor si el fulano hace cara de depravado que a duras penas logra controlar sus instintos.

Ante esa situación muchas mujeres prefieren "no ponerle cuidado" a lo que los morbosos dicen, sinceramente yo no puedo, yo soy de las que va respondiendo con lo que me salga: groserías, insultos y hasta golpes. Es como si se me activara el chip de la defensa de mi reputación y no logro quedarme callada, que puede ser peligroso sí, es cierto, uno no sabe los alcances de estos tipejos, pero creo que la única manera de hacer entender a los hombres que su actitud está errada es encarándolos.

Hace un tiempo, en una estación del sistema de transporte masivo de Bogotá, un tipo como de unos 50 años me agarró la nalga cuando esperaba que una amiga entrara a esa estación, sin pensarlo volteé a mirarlo y le di un puntapié mientras le gritaba "¡respete señor, qué le pasa!", el tipo se asombró tanto de mi reacción que sólo murmuró y se quedó ahí sin hacer nada, yo seguí caminando indignada pero satisfecha por darle su merecido por atrevido.

Y es que no sé por qué los tipos se creen con el derecho de tocarlo a uno sin consentimiento, es una absoluta falta de respeto, es una agresión, por eso me pareció correcto que le dieran cárcel al muchacho de la bicicleta que le tocó la nalga a una señora, un caso muy documentado en periódicos y revistas nacionales, es un castigo adecuado por abusivo. 

Según recuerdo hubo polémica y a muchas personas les pareció una condena muy alta (cuatro años de prisión) pero si no es con penas ejemplarizantes cómo se va a erradicar esa costumbre que tienen los machitos colombianos de irrespetar a las mujeres porque las ven solas, porque les gustaron mucho o porque llevan un escote ¿será que les gusta que a las mamás o a las hermanas las traten así?

Algunos dicen que son los valores que se han perdido, que es falta de educación en las familias, que el reguetón ha contribuido a que la sexualidad sea más explícita, todas estas opiniones pueden tener algo de cierto pero no son absolutas pues es claro que los que más dicen los horribles piropos son los de cincuenta en adelante, los famosos viejos verdes que se supone fueron educados en épocas más moralistas que ésta.

Podrá sonar exagerado pero para mí hasta cursilerías como "chao mi amor", "adiós suegra", "tan bonita y tan sola" me producen repudio y ganas infinitas de tomar clases de defensa personal para darle una patada ninja al que sin mi permiso me hable al oído o invada mi espacio vital acercándoseme.

Bueno, para bajar la neura que me causan los morbosos asquerosos dejo este video que refleja perfectamente lo que pienso.

Cosita Seria - Aterciopelados. La pipa de la paz. 1996.



3 comentarios:

  1. Tan linda y tan bravita, yo de Usted me dejo pegar. Jaaa ja ja ja

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  2. Estoy de acuerdo con tu indignación, siempre me ha parecido grotesco que un hombre atropelle e irrespete a la mujer con palabras y actos de esa clase.

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  3. Estoy de acuerdo con el hecho de no faltarnos el respeto los unos a otros, sin embargo debemos analizar el contexto en el que se da; ciudad Bogotá, es decir el desnalgamiento esta a flor de piel por todos los rincones de la ciudad y si eres antidesnalgada obviamente a alguien le va a dar ganas de tocarle su derrier sea joven o viejo, ya que la cuestión es de escasez, cosa que no ocurre en otras ciudades (o por lo menos no con tanta frecuencia), como Medellín o Cali, ya que el desnalgamiento nunca ha llegado allá por el simple hecho que los grandes empresarios (en especial los de empresas comerciales), no han decidido apoyar la descentralización de.la economía y prefieren quedarse en la capital porque, según ellos, no pueden invertir en empresas de fábrica en otras ciudades por el hecho que "en Bogotá esta la plata". Como puedes ver, hay un gran trasfondo económico y social en la problemática que planteas, desde el contexto espacial que lo expones.

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